Acerca de Kirsten

Sen. Kirsten Gillibrand Entre las prioridades de la senadora Kirsten Gillibrand en el Senado de los Estados Unidos se destaca crear más empleos bien remunerados para reconstruir la clase media, aumentar el acceso a cuidados médicos económicos de calidad, y mejorar las oportunidades educativas desde los grados preescolares hasta el nivel universitario, así como la preparación vocacional. 

Durante su gestión en el Senado, la senadora Gillibrand ha sobresalido como una líder en algunas de las batallas más arduas que se han librado en Washington. Lideró el esfuerzo para acabar con la política conocida como “Don’t Ask Don't Tell” (No se Pregunta, No se Dice) que prohibía que las personas homosexuales sirvieran en la milicia de forma abierta; redactó la Ley STOCK, que ilegalizó que los miembros del Congreso participaran del comercio de acciones en la bolsa de valores con información privilegiada; y luchó para proveerles cuidados médicos y compensación a los trabajadores de primeros auxilios y a los sobrevivientes de los atentados del once de septiembre que se enfermaron a causa de las toxinas liberadas en la Zona Cero o Ground Zero

Como madre de dos niños en edad escolar, la senadora Gillibrand comprende los retos a los que se enfrentan las familias trabajadoras en la economía actual. Es una defensora férrea del empoderamiento económico de las mujeres y las familias trabajadoras, por lo que ha sido la autora de proyectos de ley para actualizar las normas en los lugares de trabajo para que refleje nuestra fuerza laboral cambiante. Actualmente impulsa proyectos de ley que aumentarían el salario mínimo, harían que el cuidado de calidad de la niñez sea más económico y asegurarían una misma paga por el mismo trabajo. La senadora Gillibrand también presentó la Ley FAMILY, que creará un programa nacional de licencias con sueldo para todos los trabajadores en Estados Unidos que costaría el equivalente de una taza de café a la semana, aproximadamente.

Desde su escaño en el Comité del Senado de los Asuntos de la Vejez, la senadora Gillibrand está comprometida con luchar por las personas mayores. Presentó también un proyecto de ley bipartidista para erradicar el fraude contra los adultos mayores y está comprometida con acabar con la crisis de los precios inaceptablemente altos para los medicamentos recetados. Está en la batalla para permitirle al Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) a que negocie precios más bajos para los medicamentos recetados bajo la parte D de Medicare. Esto nivelaría el mercado para las personas en Estados Unidos que adquieren medicamentos recetados y permitiría que los pacientes, farmacéuticos y vendedores al por mayor importen medicinas seguras y económicas de Canadá.

La senadora Gillibrand cree que el sistema tributario no funciona: hay demasiados intereses particulares y multimillonarios que no pagan lo que les corresponde. Ha auspiciado proyectos de ley como la Ley para Acabar con la Externalización (End Outsourcing Act), para impedir que las compañías exporten los empleos a otros países y para apoyar la reversión del proyecto tributario de Trump que permite que la mayoría de las compañías más lucrativas en los Estados Unidos paguen menos impuestos que el pueblo trabajador.

La senadora Gillibrand cree que la rendición de cuentas y la transparencia son fundamentales para lograr un gobierno abierto y honesto. Fue el primer miembro del Congreso en la historia que publicó en internet sus reuniones oficiales diarias, los fondos adjudicados a proyectos específicos y sus balances financieros personales.

La senadora Gillibrand tiene un compromiso con mantener a los estadounidenses seguros de las amenazas extranjeras y locales. Desde su puesto en el Comité del Senado de los Servicios Armados, ha sido una defensora vocal en pro de fortalecer los servicios militares, la seguridad nacional y la preparación militar del país. A medida que las amenazas y los ataques a la ciberseguridad se vuelven más frecuentes, la senadora Gillibrand seguirá luchando para mejorar las estrategias de ciberseguridad y para atraer al mejor y más brillante ciberpersonal. 

La senadora Gillibrand también está recabando apoyo para su Ley de Reforma a los Poderes de Guerra (War Powers Reform Act), que prevendría guerras interminables como aquellas en el Medio Oriente y en Afganistán. Esta medida busca revertir el cheque en blanco firmado por las Autorizaciones de Uso de Fuerza Militar (Authorizations for Use of Military Force) del 2001 y del 2002. La medida también brindaría una limitación a las autorizaciones futuras ya que las acabaría cada dos años a menos de que el presidente vuelva al Congreso a pedir una extensión a la autorización.

La senadora Gillibrand también encabeza la lucha por acabar con la epidemia de agresiones sexuales en las fuerzas armadas. Como presidenta del Subcomité del Senado del Personal de los Servicios Armados, ha celebrado varias audiencias sobre las agresiones sexuales en el ámbito militar, para las que ha convocado a sobrevivientes y expertos que abogaban por un cambio en el sistema de justicia militar. Una coalición bipartidista de senadores apoya su proyecto de ley, la Ley de Mejoras a la Justicia Militar e Incrementar la Prevención. (Military Justice Improvement and Increasing Prevention Act), ya que retiraría los casos de agresión sexual y otros crímenes serios fuera de la cadena de mando y los pondría en manos de fiscales militares preparados.

También está luchando por acabar con la epidemia de la violencia armada. La senadora Gillibrand apoya soluciones de sentido común, lo que incluye verificaciones universales de antecedentes para cualquier venta de armas independientemente de dónde se lleve a cabo, cerrar la llamada “exención del noviazgo” que permite que las parejas abusivas compren armas de fuego, prohibir las armas de asalto y los cargadores de gran capacidad, y establecer leyes de alerta roja que permitirían que los familiares o las fuerzas de seguridad le soliciten a un tribunal que prevengan que alguien en crisis pueda adquirir un arma. Asimismo, presentó la Ley de Prevención de Tráfico de Armas y Crímenes Hadiya Pendleton y Nyasia Pryear-Yard, que ilegalizaría el tráfico de armas de fuego.

La senadora Gillibrand ha sido líder del Congreso en asuntos relacionados con la contaminación con las PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) y ha luchado para aprobar varios proyectos de ley que ayudan a proteger a las personas en Estados Unidos de los daños de los químicos nocivos PFAS y la amenaza que representan a la salud humana y ambiental. Esto incluye requerir que los químicos PFAS se añadan al Inventario de Desechos Tóxicos de la EPA y la prohibición al Departamento de Defensa de usar espuma contra incendios que contenga PFAS.

En el Comité Selecto del Senado sobre Inteligencia, la senadora Gillibrand representa los intereses de Nueva York, que ha sido el objetivo principal del terrorismo en los Estados Unidos desde antes del once de septiembre. Trabaja conjuntamente con la Policía de la Ciudad de Nueva York y con el Departamento de Seguridad Nacional de Nueva York para mantener a nuestro estado seguro. También está trabajando para preparar mejor a la nación contra el bombardeo de ciberataques dirigidos hacia las instituciones locales y las empresas privadas por igual al enfocarse en fortalecer las ciberdefensas tanto del sector público como del privado.

Queda claro que la falta de leyes para regular el sector de la privacidad de datos puede dar pie a formas nuevas e inesperadas de injusticia. La senadora Gillibrand está convencida de que nuestro país se está enfrentando a una crisis de privacidad de datos y que las personas en Estados Unidos merecen controlar su información personal. La senadora Gillibrand encabeza un proyecto de ley sin precedentes, la Ley de Protección de Datos (Data Protection Act), que crearía la Agencia de Protección de Datos (DPA, por sus siglas en inglés). Esta sería una agencia federal independiente que protegería los datos de las personas en el país, salvaguardaría su privacidad y aseguraría que las prácticas para el uso de los datos sean justos y transparentes.

Luego de estudiar en la Academy of Holy Names en Albany, la senadora Gillibrand se graduó en 1984 de la Emma Willard School en Troy, Nueva York; la primera escuela superior exclusivamente de niñas en los Estados Unidos. Gillibrand se graduó en 1988 con honores Magna Cum Laude de Dartmouth College y obtuvo su grado en derecho de la Escuela de Derecho de UCLA en 1991. Fue funcionaria jurídica del Tribunal de Apelaciones del Segundo Circuito.

Luego de fungir como abogada en la Ciudad de Nueva York por más de una década, la senadora Gillibrand fue asesora especial del secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD, por sus siglas en inglés) durante la administración Clinton. Luego trabajó como abogada en el norte del estado de Nueva York antes de convertirse en un miembro del Congreso.

El hogar de la senadora Gillibrand es en Albany, Nueva York, ciudad en la región norte donde nació y se crió. Allí vive con su esposo Jonathan Gillibrand, y sus hijos, Theo y Henry.